lunes, 3 de septiembre de 2012


¿Qué son los valores?


Los valores son principios, convicciones, creencias que determinan la manera de ser de las personas, orientan su conducta y los hace mejores "como personas". 
grupo 5 (caro, luli y sofi )

LA TIENDA DEL CIELO

Estaba haciendo las compras de Navidad, cuando vi un letrero que decia:
"La tienda del cielo"...Me causo curiosidad y me acerque, La puerta se abrio lentamente y cuando me di cuenta, ya estaba adentro. Vi muchos angeles parados en todas partes, Uno de ellos me entrego una canasta y me dijo:
"Ten, compra con cuidado todo lo que necesitas y lo que no puedas ahora, te lo llevaras despues, eso si,Solo puedes comprar cosas para ti".
Comencé a caminar por esa enorme y bella tienda y lo primero que compre fue PACIENCIA.


EL AMOR estaba en la misma fila y mas abajo en el mismo pasillo encontre la COMPRENSION... Pues eso necesitamos contantemente.
Luego encontre EL TRIUNFO al lado de PERSEVERANCIA y no dude en tomar 2 kilos de cada uno.
LA HUMILDAD estaba en la parte de arriba del estante y eche una caja en mi cesta, pues la podria necesitar despues de utilizar EL TRIUNFO. Tambien compre 2 bolsas de FE, que venia junto con LA ORACION.
Mas adelante encontre el empaque del PERDON bellamente disenado y eche en mi canasta 2 cajas, al doblar el pasillo me pare a comprar FUERZA y CORAJE, sin dudar para utilizarlo en la carrera de la vida.
En el mismo pasillo vi LA SERENIDAD, EL VALOR y LA SABIDURIA, los 3 por el precio de uno y tenia estas instrucciones:
Utilizar la serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar,
VALOR para cambiar aquellas que se pueden,
LA SABIDURIA para distinguir la diferencia.
LA PAZ y LA FELICIDAD, las daban gratis con la compra de los demas articulos.
Llegue a la caja y tambien me atendio un angel y le pregunte:
"Cuanto debo?", el me sonrio y contesto
"lleva tu cesta a donde quieras que vayas", de nuevo le conteste, "pero cuanto debo?", el otra vez me sonrio y me respondio:
"No te preocupes, JESUS ya pago tu deuda...hace mucho tiempo". PAZ Y LUZ

                           Grupo 4

Cuento - Generosidad


El rico y el pobre

En algún lugar del norte de Europa vivía el conde Walsegg, dueño de una enorme fortuna: entre sus bienes se contaban casas, tierras y animales. Sus negocios lo obligaban a viajar
con frecuencia y solía llevar consigo una bolsita con una importante cantidad de monedas de oro. Una vez se le perdió en el camino, pero como llevaba mucha prisa no se detuvo a buscarla.
A la orilla de ese camino vivía Roderick, un hombre muy pobre, dentro de una modesta choza en la que apenas tenía lo necesario. Una mañana que salió a buscar algunas hierbas para comer, se encontró la bolsita llena de relucientes monedas. En el pueblo cercano preguntó si no sabían quién era su dueño, pues quería devolvérsela. No logró saberlo.
Esperó varios meses a que apareciera el propietario. Como nadie llegó a pedírsela, después de un año pensó que podía usar las monedas sin sentirse culpable por hacerlo. Con ellas compró una granja y le regaló su chocita a un pobre hombre que no tenía dónde dormir. Mediante su esfuerzo la finca fue prosperando poco a poco. Llegó a ser una de las más hermosas y productivas de la región: contaba con lechones, pollitos y vacas que producían abundante leche.
Pasaron muchos años. Una tarde el conde Walsseg andaba por el mismo camino. Como se hacía de noche se acercó a la finca y preguntó si podía quedarse allí. Roderick lo invitó a pasar, le asignó una habitación y le propuso que cenaran juntos.
Animados por el calor de la fogata y una jarrita de vino comenzaron a charlar. El visitante, admirado por el orden y riqueza de la finca, le preguntó cuándo y cómo la había comprado.
—La adquirí hace varios años gracias a una pequeña bolsa de monedas de oro que encontré en el camino. Nunca pude hallar a su dueño —explicó Roderick.
—¿Cómo era esa bolsa? —preguntó el visitante.
—Pequeña, de piel marrón, con un lazo… ¡Espere! ¡Voy a buscarla para mostrársela!
Al verla, el conde reconoció que era la bolsa perdida años atrás y se lo informó a su anfitrión.
—Entonces toda esta finca le pertenece a usted. Con gusto se la puedo entregar —dijo Roderick.
—No querido amigo. Eres un hombre trabajador y honrado que supo aprovechar bien ese hallazgo y se merece lo que tiene. Disfrútalo —asentó Walsseg antes de despedirse.
—Cuento tradicional nórdico.

Grupo 8

DE CÓMO ACABAR CON EL HAMBRE EN EL MUNDO

Oíd que rápida solución halló Poro, rey de los persas.
"Donde un pobre muera de hambre dentro de nuestros muros, tomaré por cada pobre un rico. Y en la prisión también él morirá de hambre".
Nadie murió de hambre en aquel país. Y los ricos no tuvieron que pasar hambre con los pobres, sino repartir algo de su abundancia.

Federico Rückert (citado por Manuel Llano) G.11

Cuento


Con el cielo aún oscuro, Coxlit despertó en su cama, luego de un corto descanso.
Aún no amanecía, ni lo iba a hacer: el sol hacía años que no salía. La gente del año 2.218 no conocía el sol. Sin un rayo de luz —ni natural ni artificial— que lo guiara, el hombre se puso de pie y se dirigió a la cocina.
Tomó el calentador eléctrico y miró en su interior. Un poco de agua, suficiente para un café, pensó. Lo enchufó a la pared y salió. Pasó junto al televisor, a la computadora, al microondas, todo sin funcionar. Ni siquiera los miró, les fue indiferente, como si supiera que esos aparatos dependían de él para poder ser usados.
Llegó a un cuarto pequeño, ya con sus ojos acostumbrados a la oscuridad. Tan sólo una bicicleta fija, pero que estaba conectada a un gran dispositivo negro, el cual estaba enchufado a la pared.
El hombre respiró, se desperezó y se subió al aparato. Pedaleó. Fuerte, rápido, sin detenerse. Pedaleó durante quince minutos, durante veinte, y recién luego de media hora de pedalear, de pronto las luces se encendieron. Toda la casa se iluminó: cuartos, cocina, dormitorio.
El televisor comenzó a mostrar imágenes de noticieros. El microondas mostró su reloj parpadeante. La computadora arrancó y por los parlantes comenzó a salir música.
Sin embargo, Coxlit continuó pedaleando. Lo hizo tres horas más, sin detenerse. Una vez agotado, y con la tarea cumplida, se bajó de la bicicleta. Ahora podía ver. Luz al fin, pensó. Y salió del cuarto.
Por el televisor se escuchó a una reportera que decía: “Continúa la tarea para potabilizar las aguas estancadas. En una labor increíble, las autoridades de cada país buscan nuevas formas de conseguir agua potable, ya que las reservas en ríos, lagos, lagunas, y todo tipo de acumulación de agua ha sido agotada luego del desperdicio y abuso por parte de los hombres durante años.
En otras noticias, hoy se cumplen doscientos años de la creación de la Bicicloenergía, forma de suministrar energía a través de una bicicleta fija en el hogar.
El agua ha dejado de ser fuente de energía, al igual que el sol debido a la polución y la contaminación ambiental, y por eso cada ser humano debe producir la energía que necesite para vivir…”
Coxlit entró a la cocina, encendió el calentador eléctrico, y después de tres minutos, tenía su agua caliente para el café. Un desayuno prometedor, se dijo a sí mismo, y sonrió.
Miró el medidor de energía de su casa: estaba al máximo, le alcanzaría para el resto del día. Si años atrás se hubieran preservado los recursos naturales, Coxlit seguiría usando su bicicleta, pero sólo para hacer gimnasia.Energía humana(feli y nico)